Creo que no existe alguna persona que no tenga el profundo anhelo de escuchar la voz de Dios, todos en alguna ocasión hemos levantado una plegaria al Padre, todos en alguna ocasión nos hemos preguntado si en realidad existe, todos de alguna manera hemos recibido de su favor, o al menos hemos sospechado que lo que sucede en nuestra vida es por consecuencia de nuestra oración y luego nos preguntamos como repetir ese efecto en nuestras vidas y  pensamos en lo útil que nos sería que Dios nos hablara claro, para poder entender que es lo que El espera de nosotros y si lo que hacemos es agradable a sus ojos y lo mas importante de beneficio para nuestra vida terrenal y la eterna.

 

La realidad es que pocos escuchan esa voz, y con el tiempo se han hecho muchos mitos acerca de esto, de hecho hay quienes piensan que el escuchar a Dios es solo para unos cuantos o para aquellos que son “muy espirituales”, de hecho se ha convertido en una práctica común el pedir oración a otros que oren por uno, ya que “están mas cerca de Dios” o bien posiblemente Dios les hable acerca de nosotros!, imagínelo! por que habría Dios de perder su tiempo hablando a un tercero acerca de lo que tiene que decirnos a nosotros, es cierto que Dios en la Biblia habló a los hombres por medio de otras personas, pero en todos los casos ha sido para confirmar algo que ya había dicho o algo que estas personas sabían de antemano y necesitaban confirmación por parte de Dios.

 

También Dios habla por medio de señales y sucesos en nuestras vidas, pero siempre todo lo que hace lo hace para confirmar algo, nunca para hacernos pensar que “a lo mejor” quiere que hagamos fulana o sutana cosa, no, Dios no es así, y como suelo decirlo, el que “Dios por algo haga las cosas” es una mentira y es totalmente contrario a su palabra, en Dios siempre tendremos una respuesta clara y que nos confirme en donde es que estamos parados.

 

La verdad es que Dios nos habla todo el tiempo, pero estamos demasiado ocupados pensando en que es lo que Dios quiere de nosotros o bien que es lo que nosotros queremos de Dios y tenemos nuestra mente y nuestra alma tan atareados que nos es prácticamente imposible el escuchar esa voz que habla a nuestro espíritu, pasamos demasiado tiempo pensando en si Dios nos esta haciendo pasar por nuestra actual situación, sin comprender que no nos hace pasar por algo, sino que permite que lo hagamos hasta que decidamos tomarnos el tiempo de ir delante de su presencia y preguntarle acerca de su voluntad.

 

La cita de hoy siempre me deja pensando, ya que es un reflejo de lo que solemos hacer diario, Elias acababa de realizar grandes prodigios por medio de la mano de Dios en su vida, pero con esto hizo enojar a todos aquellos que adoraban a los dioses paganos, por lo que tuvo que huir, y se refugió en una cueva en donde Dios vino y le alimentó por medio de cuervos, pero en realidad esa manera de alimentar a Elías no era la confirmación de que estaba en el lugar correcto, sino la confirmación de que Dios estaba con el (nota la diferencia?), posterior, Elías sale de la cueva y ve que suceden grandes cosas, vientos, terremotos e incendios y cualquiera pensaría que Dios le esta hablando y que le esta diciendo que no salga, que permanezca en la cueva, pero la realidad es que no es así, no es de esa manera, Dios no le dijo nada, sino fue hasta que Elías escuchó con atención que se dio cuenta que Dios estaba en un viento suave, es decir, no fue sino hasta que dejó de buscar y tratar de entender las cosas a su manera, no fue sino hasta que serenó su alma que pudo escuchar a Dios y lo que se me hace mas cómico e irónico es que lo primero que hace Dios al hablarle y estar seguro que Elías le escucha, es preguntarle que es lo que hace en ese lugar!.

 

Cada vez que leo esta parte, no puedo evitar visualizarme en los zapatos de Elías, siempre me siento como atrapado infraganti haciendo cosas que creo que tienen que ver con la voluntad de Dios y que en realidad no tienen que ver con El, sino con lo que yo pienso acerca de El y de su voluntad para mi vida.

 

Por tanto, este día quiero hacerle una invitación especial, rompa con su rutina de oración o de rezo, deje de hablarle a Dios, deje de perseguirle en las posibles señales de las cosas que puede hacer en su vida, deje de pensar que las cosas que le suceden son “por algo”, deje de adivinar la voluntad de Dios, tome un tiempo a parte, respire profundo, piense en Dios, pero no piense en lo que hace, medite en lo que es, pero no medite en como le beneficia a usted aquello que es El, concéntrese en ese ser al que no conoce, porque se lo imagina tanto que tiene mas que ver con lo que usted se ha imaginado que con el que El es, tome su Biblia y entienda que Dios es como es El y no como usted cree y en ese momento, cuando este relajado y este concentrado, escuche, solo escuche, y no crea que escuchará cosas impactantes como instrucciones de salir corriendo para ir de misiones del otro lado del mundo, lo mas probable es que le suceda que Dios le pregunte “que haces aquí?” y luego le explique la diferencia entre sus pensamientos (los de usted) y su voluntad (la de El) y se dará cuenta que fácil es hacer su voluntad (la de El), cuando sus pensamientos no intervienen (los de usted).

 

 

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