Job 42:5 (Reina-Valera 1960)
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Cada vez que leo a Job me deja helado, me deja pensando y me reta, no se si usted haya leído en alguna ocasión el libro de Job, pero si por alguna razón no lo ha hecho, le invito a que lo haga, es una experiencia que cambiara su manera de vivir y de entender a Dios.

El libro de Job empieza con la descripción de Job, desde los ojos de Dios, y es donde Dios presume a su hijo amado y fiel, donde se enorgullece de el y además hace notar que lo que tiene y lo que es es consecuencia de su corazón, la abundancia en su vida (en todos los sentidos) tiene que ver con el favor de Dios por medio del agrado que hace su manera de vivir, y no le negare que siempre que leo esta parte me ilusiona y me anima el saber como el favor de Dior puede ser expresado en mi vida y los que me rodean .

La segunda parte del Libro de Job, habla de cómo Satanás tienta a Job y empieza por quitarle sus vienes, luego su familia y por ultimo su salud, todo con el objetivo de hacerle renegar de Dios y demostrarle a Dios que aquella vida ejemplar que lleva, no tiene sino que ver con el favor de Dios, pero que realmente no tiene nada que ver con un amor genuino de Job hacia Dios.

La siguiente parte del libro de Job describe a detalle la vida y los pensamientos de Job durante su desventura y culmina en la restitución de todo lo que le había sido quitado y aun cosas mejores que las que tenia, incluyendo una nueva familia.

Lo que mas me deja pensando y de cierta manera «helado» al leer este libro, es la confesión de Job al final del libro, es decir la cita de hoy, a pesar de vivir una vida de rectitud delante de los ojos de Dios, a pesar de conocer la ley de Dios, y no solo conocerla y obedecerla, sino disfrutar su ejecución y por medio de ello tocar el corazón de Dios y obtener su favor, además de esto el conocer a detalle su fidelidad en sus momentos de angustia, no es sino hasta ese momento que Job confiesa que no conocía a Dios mas que de «oídas», y que o fue sino en su escasez que aprendió a conocer a Dios verdaderamente.

Con esto no le quiero decir que todos tengamos que pasar por momentos de angustia para poder conocer genuinamente a Dios, pero si me gustaría llevarle a reflexionar acerca de los siguientes puntos:

1.- Muchas personas miden su relación con Dios y el conocimiento de su Espíritu por medio de la abundancia en su vida, dicen amar a Dios, pero en cuanto la abundancia sale por la puerta, renegamos de Dios y dudamos acerca de nuestra relación con El, Job no tenia porque preocuparse de su relación con el Padre, el entendió que era tentado con un propósito.

2.- Muchos amamos a Dios solo en tiempos de abundancia, pero nos quejamos de El cuando estos no están ahí, no nos damos cuenta de que desconocemos  a Dios, solo conocemos sus beneficios, pero no estamos muchas veces interesados en aquel del cual provienen esos beneficios de los que disfrutamos.

3.- La mayoría de nosotros asegura tener una buena relación con Dios, pero la verdad es que le conocemos poco, si aun Job quien era un hijo del cual Dios presumía confeso que no sabia de El mas que de odias, que nos queda a nosotros?.

4.- La mayoría de las personas no están dispuestas a experimentar a Dios, dicen amarle, pero en realidad están mas enamoradas de lo que El puede hacer por ellas que de Dios mismo, por que?, porque es mas fácil y mas cómodo, simplemente por eso.

El día de hoy mi invitación es a que reconozca con usted mismo, cuanto le falta aun en su relación para con Dios, yo empecé mi día cuestionándomelo y como yo hice, le invito a acompañarme en el proceso de dejar de conocer a Dios de «oídas» y hacer como Job, el «ver» con mis ojos, su grandeza, magnificencia y gran amor por mi.

Rene Giesemann
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