Deuteronomio 26:17 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Has declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.

Esta madrugada tras mi rutina matutina, entré a facebook y no pude evitar ver la publicación de un buen amigo que decía: “deja de hablarle a Dios y comienza a escucharlo”, de inmediato vinieron a mi grandes pensamientos de las cosas que suceden cuando alguien se atreve a hacer esto y quiero contarle sobre ello.

Todos los grandes sucesos de la Biblia, tuvieron su comienzo en alguien que escuchó la voz de Dios y la atendió, es decir, prácticamente todo lo contrario que hacemos hoy en día, ya que por lo general somos nosotros quienes hablamos, somos nosotros quienes pedimos, somos nosotros quienes ocupamos el tiempo que decimos pasar en presencia de Dios y a lo mucho esperamos respuestas a lo que pedimos y a lo que preguntamos, pero pocas veces, vamos delante de El con el ánimo de escuchar, lo ha pensado?.

Reflexione acerca de esto: imagine cuanto tiempo tuvo que pasar Noé en presencia de Dios escuchándole, para primero que nada, dejarse convencer de hacer algo tan absurdo como construir un arca en medio del tiempo de sequía, y además para no dejar de hacerlo a lo largo de 120 años!, o piense en esto, Abraham estaba acostumbrado a las grandes y numerosas familias, le debió haber costado mucho tiempo de intimidad con Dios y el escucharle, para tomar la decisión de dejar su tierra y su parentela para ir a vivir solo con su mujer y sus siervos a otro lugar que Dios le indicó, para luego ahí recibir la promesa del hijo que tanto anhelaban y que sería el primer eslabón de un pueblo tan numeroso como la arena del mar, o bien me encanta lo creativo de Dios al presentarse delante de Moisés en forma de una zarza ardiente (un arbusto que se quemaba), de modo que pudiera asombrar a Moisés y se quedara sin palabras y no pudiera hacer otra cosa que escuchar y obedecer!, o bien Jacob, quien en ese aspecto es mas como usted y como yo, quien todo lo que anhelaba era la bendición y la pedía incansablemente y aún compró a su hermano su primogenitura y robó la bendición patriarcal y no recibía nada, hasta que huyó e incluso estando en presencia de Dios tuvo temor, ya que su cabeza estaba tan llena del ruido de su propia voz que no la supo reconocer y aprovechar la ocasión y no fue sino hasta que aprendió a pasar tiempo en silencio delante de Dios, que empezó a recibir instrucciones específicas y maduró como patriarca y como hijo de Dios y comenzó a ser verdaderamente bendecido, los grandes hechos de Dios en su vida no comenzaron sino hasta después de escucharle.

El mismo Jesús, pasó 30 años escuchando y aprendiendo de Dios, y no fue hasta después de ese tiempo que empezó a hablar y le bastaron 3 años de hablar para impactar al mundo! wow!.

Lamentablemente nosotros hacemos lo contrario a los hombres de la Biblia, y también obtenemos los resultados contrarios a ellos, estamos muy ocupados rezando (repitiendo) u orando (pidiendo) que no tenemos tiempo para escuchar a Dios y lo mas frustrante es que no entendemos como hacerlo y eso nos agobia.

En cientos de ocasiones, si no es que en miles, me han preguntado “como puedo escuchar la voz de Dios” y mi respuesta es siempre la misma: “no es importante el saber como escuchar la voz de Dios, sino el saber cuando es Dios quien nos hablar y cuando no”, recuerdo a alguien que me contó que tenía una intimidad tal con Dios que éste le indicaba a quien si darle limosna en la calle y a quien no, y espero que esto no suene juicioso, pero eso no tiene nada que ver con Dios y no porque no lo pueda hacer, sino por el simple hecho de que la preocupación de Dios es salvar a la humanidad antes de que Jesús venga de nuevo, es decir todo lo que Dios va hablar a su vida y a la mía es para impactar y dejar claro que es El quien habla y El quien hace, de una manera poderosa, impactante y que deje huella.

Ahora bien, no se confunda, no es que si no le dice algo como para cambiar la vida de alguien no es Dios quien le habla, pero si tenemos que tener cuidado, que aún las cosas pequeñas y cotidianas que Dios pueda hablar a nuestra vida, tienen un efecto eterno en nosotros, yo en lo personal lo entiendo así, Dios es eterno, y habla cosas eternas, que nos llevan a usted y a mi a la eternidad desde lo cotidiano, hasta las grandes obras que nos envíe a hacer.

Regresando al tema de como escuchar a Dios, es mas sencillo de lo que se imagina, y entiéndalo de esta manera, los hombres de la Biblia no eran tan especiales como muchos nos hacen creer, sino que aprendían de sus Padres quien era Dios y lo que hacía, y esto fue transmitido generación tras generación, piense que esta tradición comenzó en Adan y Eva quienes solían habitar en presencia de Dios y escuchar su voz todo el tiempo y esta enseñanza transmitida por generaciones era la que enseñaba a cada uno de los hombres y las mujeres de Dios a distinguir la voz de Dios.

Note, como ya no usé el término escuchar, sino emplee el término distinguir, y es por esto, Dios nos puede hablar de cualquier manera, ya sea audiblemente (y créame que lo hace) a través de otra persona, como un pensamiento o bien un sentimiento, el secreto esta en distinguir que es El quien nos habla y no alguien mas o nosotros mismos, y la mejor manera para distinguir esa voz es conociendo la palabra de Dios, ya que esta tiene un principio y un fin, es decir todo esta dicho, nada de lo que Dios mismo nos quiera decir, esta fuera de ella y todo lo que nos diga nos regresará a ella, de hecho la misma palabra nos advierte de ello y nos previene de agregar o quitar cosas a la Biblia y por ello no entiendo como es que se han levantado religiones enteras por aparecimientos de ángeles que dicen traer un nuevo evangelio, o bien quienes se distraen de la palabra de Dios por los hallazgos “científicos” de nuevos evangelios perdidos, como si Dios no fuera todopoderoso como para conservar su palabra íntegra y completa.

Por tanto, el mayor enemigo de la voz de Dios son nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestras opiniones y todo el ruido que hay en nuestras cabezas, no escuchamos a Dios, porque nuestra mente está saturada y no nos permite escuchar a Dios, siendo que si lo intentamos es tan fácil.

Mi recomendación es una que aprendí de Dante Gebel hace un tiempo, tome un tiempo aparte (no en vano dice la Biblia que oremos en nuestro lugar secreto) y pongamos un poco de alabanza instrumental para propiciar un ambiente agradable y trate de relajar su mente y su corazón hasta que estén libres de ruidos, no piense en lo que necesita, no piense en lo que quiere, no piense en nada que no sea Dios, comience por invocar su nombre y probablemente las primeras veces se quede dormido y es normal, nuestra mente y corazón están tan fatigados por el exceso de actividad que tienen que al no hacer nada aprovechan para dormir, pero persevere, sígalo intentando, hasta que pueda estar en presencia de Dios y se dará cuenta que El tiene tanto que decirle y que todo esta avalado en su palabra de manera que pueda sin dudarlo y tal como los hombres de la Biblia emprender grandes campañas que impacten su propia vida, la de los que le rodean y al mundo entero, porque no?.

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  1. Pingback: Dejemos que Dios nos hable - Hey! Panama

  2. Muy bueno, es lo que más anhelo poder distinguir la voz de Dios. Distingo muy bien la del diablo pero no la de Dios. Es porque nuestros oídos están acostumbrados a lo horrible de este mundo y para escuchar y distinguir que Dios nos habla es un diario permanecer en lo espiritual. En la presencia de Dios. Bendiciones!

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