Cuando el pecado deja de ser atractivo
Las personas siempre hablan acerca de cambiar, cuando se trata de las cosas de Dios, hay una constante en su consciencia que les hace pensar y sentir que todo el tiempo están mal y que tienen que dejar de hacer ciertas cosas, para poder hacer otras tantas y con ello agradar a Dios. Pero en
Las consecuencias de la fe
Por alguna extraña razón, las personas tenemos la necesidad de ser reconocidos constantemente para poder ser validados y sabernos “buenos”, cada cosa que hacemos debe de tener un impacto en los demás y proclamar su autoría en nosotros. Si lo piensa detenidamente, aún los tímidos pretenden atraer la atención a sí mismos todo el tiempo

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